Cada vez que Salvador Cabañas ha jugado contra la selección de Uruguay me ha hecho temblar, es un peligro como jugador. Nos ha metido goles, nos ha ganado partidos y ha impuesto su jerarquía de ser uno de los mejores delanteros del continente americano. Pocos jugadores en los últimos años a nivel mundial con la contundencia de Cabañas, a nivel mundial, sin duda alguna. Un líder impresionante en la cancha, un símbolo de su selección y de su club, un jugador respetado y admirado por sus rivales, una persona muy querida por su gente.
Él y Chupete Suazo son los dos jugadores que no entiendo qué hacen jugando en México, su nivel de juego es de otra liga, de una liga superior. Chupete ya se fué a Europa, a la mejor liga del mundo, la de España, Cabañas se quedó y es increíble lo que pasó, la agresión que sufrió ayer por la madrugada es una cosa terrible para cualquier persona. Dudo que algo así pudiera haber pasado en otro lugar y de esa manera, vivimos rodeados de violencia criminal…. y ya nos acostumbramos. Es triste ver que suceda una tragedia con una persona famosa y querida para llamar en realidad la atención de las autoridades y los medios de comunicación. La población está atenta a lo que pasa en la calle y alrededor, de lo contrario es difícil sobrevivir, hay peligro afuera y hay desconfianza, hay miedo.
Los medios de comunicación esperan noticias como esta por la sencilla razón que son noticias que generan la atención de la gente y tener la atención de la gente en estos días es algo que vale mucho dinero.
Desde ayer no paran los noticieros en darle una especial atención al caso de Salvador Cabañas. Tristemente todavía no veo que se aproveche esta situación para externar un evidente sentir nacional de que las cosas están mal, de que la violencia nos está sobrepasando, de que la inmunidad se mofa de nosotros todos los días y de que no sabemos qué hacer para mejorar el rumbo torcido que como sociedad hemos tomado. Una sola propuesta/queja/reclamo/sugerencia no la he escuchado todavía, la oportunidad para sacar algo positivo de este lamentable suceso está latente y veo que se está esfumando.
No soy una persona religiosa pero sí creo en el poder de la oración. Miles de personas están orando por Salvador Cabañas en México, en Paraguay y en el Mundo. Hoy oraré por la salud de Cabañas y ojalá se nos haga costumbre la oración por México, no podemos seguir así, estamos pasando por una crisis social muy grave y muy triste. Ojalá que el caso Cabañas ayude a abrir los ojos y decir hasta aquí. Ya estuvo bueno de tanta violencia .



















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